Y gracias por los cuatro mil ratos que nos has dedicado, ratos llenos de humor, humanidad y humedad (tanto beso reblandece las caras). Espero que te nombren Hermano de las Rastas o algo parecido, solo tienes que elegir. Y gracias también por alegrarnos la existencia, por defender las causas justas, por mediar en las broncas, por detener los taburetes en su vuelo y todas esas cosas que haces tan bien a diario.
Te queremos, Kumi.
¡¡¡ Y que posteeeeees mucho máaaaas!!!