Esta es, ni más ni menos, que la libertad de las personas del mar. La libertad de vivir. La de entrar y salir de la Taberna. Entras, bienvenido. Marchas, adiós, y hasta la vuelta. Si vuelves, Y si no, las vueltas de la vida nos hará coincidir, en Dios sabe dónde. Y mientras tanto, a disfrutar de lo que somos.
Bienvenido. Bien marchado. Aquí paz, y después gloria.
