Seguramente si yo boy en esa trainera me memeo de miedo, pero nunca se me ocurriria golpear al animal que solo se acerca a jugar. De acuerdo que un animal de esa embergadura en una caricia, sin mala intención, te hace una averia en el mejor de los casos, pero un poco de cordura que se trata de un animal salvaje y no por ello con malas intenciones.
Los que teneis la suerte de poder ver a Gaspar, cuidarlo en la medida de vuestras posibilidades, si el pobre está desorientado o confundido por no estar en una manada, como al parecer es su modus vivendi, tendremos que tratar de no hacerle daño que ya sin querer bastante daño estamos haciendo a su medio, el mar.
Aveces, los unicos con malas intenciones salvajes o no, somos los humanos.
Unos rones por que Gaspar esté trasteando mucho tiempo entre nosotros.
