CRÓNICA DE UNA VISITA A PEPE
Que el jueves no, por esto, y el viernes tampoco, por aquello. Yo me vuelvo el domingo, le dije. Sólo nos queda el sábado, me contestó.
Ok! El sábado por la tarde me viene bien, y cuando me disponía a colgar alcancé a escuchar:
“Imposible. Voy a tener que trabajar toda la tarde.”
Pero Pepe!!!! Cómo te gusta la guita. (dinero para los argentinos) Estás recién operado ¿y vas a trabajar el sábado por la tarde?
Ninguna guita, me contestó. El sábado tendré que cargar un barco con lo recolectado para las escuelas de las islas del Delta. Yo voy a estar desde muy temprano porque tengo que colocarle un radio nuevo a mi barco. Y apenas termine con eso, que es cosa de un rato, me tengo que poner a cargar libros, medicamentos, ropas, y hasta unas computadoras (ordenadores) que hemos conseguido para los chicos del Delta.
Tuve ganas de decirle que lo dejáramos para otra vez, pero… los libros, los ordenadores y los alimentos, pesan bastante y era evidente que Pepe necesitaba ayuda.
Ok, le dije, el viernes por la noche festejamos el cumple de mi hermano y seguramente me voy a acostar muy tarde, así que, si no he llegado a tu casa a las 09. 15 … andate sin mi ¿Ok?
Ok, contestó.
La fiesta estuvo divertidisima y el tiempo se pasó volando. La última vez que miré el reloj eran las 07.30. y a juzgar por el entusiasmo de los cantadores y guitarristas, a aquello le faltaba bastante para terminar. El deber me llama, dije a modo de despedida, y todos me miraron como preguntándome ¿Qué has tomado????.
Me di una ducha urgente y a las 09.05 estaba abrazando a Pepe.
Lo vi rejuvenecido y más delgado.
Con la sonrisa de siempre y su mirada entusiasta me contó: que de no ser por una trombosis en una pierna (mal bastante común en los post operatorios de ese tipo) nunca se había sentido mejor.
Pepe me presentó a Daniel García, (un idóneo en electrónica) y pensé que sería el encargado de conectar el radio nuevo en el “Tom Collins” (el barco de Pepe) pero Pepe es del tipo de personas que tienen su modo y estilo de hacer las cosas, y más que alcanzarle algún destornillador, o sujetar algún cable,… no nos dejó hacer.

“Guarden las energías chicas” nos dijo, “que la van a necesitar para lo que viene”

Luego de almorzar en el club Albatros (donde Pepe amarra su barco) nos dirigimos a un depósito del mismo club que estaba hasta el techo de bolsas con ropas, (poco usadas y algunas nuevas en su típico envoltorio de papel celofán) libros, electrodomésticos, ordenadores en buen estado y juguetes sanos. Aunque era mucho, no era todo. Faltaba un centenar de kilos de medicamentos y alimentos no perecederos que se almacenaban en un lugar acorde a la conservación de aquellos productos. Perdí la cuenta de los viajes que hicimos transportando lo recolectado por la gente de “Acción Solidaria Delta” que es un grupo de navegantes convocados por Pepe, para que las actividades náuticas sean algo más que un recreo (
http://www.pfdb2.com.ar/accion-solidaria.html)
Por fin terminamos! Ahora nos debíamos un café en la taberna del club.
A la mesa nos sentamos los seis que habíamos trabajado en la estiba. Recordar nombres, no es una de mis virtudes, pero nunca olvidaré aquellas miradas entusiastas y apasionadas y mucho menos el tenor de la charla! Esperaba que después de una tarde de trabajo, se hablara de barcos, de mujeres, de travesías… pero me equivoqué.
Pepe arremetió con un “Esto se podría mejorar si hiciéramos…” (Y desarrolló una suerte de plan, para multiplicar los frutos de una tarea que lleva casi una década) Alguien dijo no estar del todo de acuerdo y Pepe lo escuchó con respeto y atención. Otro, dio media vuelta de tuerca a la idea del segundo y cada vez que alguien hablaba lo hacía para mejorar las posibilidades ciertas de la acción. Luego Pepe terminó de darle forma a todo cerrando un círculo virtuoso. Nadie interrumpió a nadie. Cada miembro aportaba una idea que mejoraba la anterior y de repente todo se desarrollaba como la derrota en una carta náutica. Estaba tan sorprendido por el transcurso de la charla que ni se me ocurrió abrir la boca. Escuché en silencio desarrollar la teoría, de cómo enseñar a pescar, en lugar de regalar el pescado. En cómo desarrollar fuentes de trabajo, usando las potencialidades de aquella gente y su lugar. Y me sentí orgulloso de estar con esos tíos, de haber ido a ver a Pepe, de haber estado ahí como testigo de “algo grande” y a la vez, me sentí avergonzado de mí mismo, por no estar haciendo aquello que verdaderamente vale la pena hacer. Puta crisis la de los 49! Uno cree que ya se termina todo y ni siquiera ha comenzado.
Me retiré del lugar después de abrazarlos a todos y decidí caminar para repasar lo que había vivido.
No temáis por la salud de Pepe camaradas! Los dioses lo han asustado con quirófanos y bisturís para obligarlo a hacer más, mucho más. Pero los dioses lo necesitan aquí en la tierra, y aquí estará, porque hace falta!
Con radio nuevo!!!
Pepe con Daniel
El "Tom Collins" y la pegatina de la TDP
Discutiendo la estiba (junto a Pepe y Daniel... otra mente brillante de quien no recuerdo su nombre)
Vamos llegando al final con la tarea. Lo más pesado, ya está en el barco.
Pepe elucubrando soluciones (de la hermandad de los pensantes

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