Trimado (ya vamos llegando al final)
Antiguamente los sables tenían su bolsillo y ahí estaban. Luego se empezó a ver que dándoles más o menos tensión, la vela cambiaba de forma, así que ahí empezó la cosa.
Actualmente a la mayoría de los sables se les puede dar más o menos tensión. En el caso de los forzados, eso ya es absolutamente necesario. Cada fabricante de bolsillo o terminal tiene su sistema. Unos se dan por el mismo gratil con un tornillo, otros por la baluma mediante un velcro o un tornillo en el mismo terminal.
Ejemplo de los que a mi me gustan más:
Con el tornillo del centro se puede tensar/destensar a voluntad. En otros, la tensión se da sencillamente apretando más o menos la solapa con velcro...
...
Pero entonces surge la pregunta (la madre del cordero

): ¿cuánto se ha de tensar un sable?.
Antes de nada, algo hemos de tener muy claro: cuanta más tensión, más lo vamos a doblar - más va a embolsar. Esto es lógico, puesto que el sable, al no poder desplazarse dentro del bolsillo, va a curvarse para absorber la tensión.
Por tanto, ya casi lo tenemos todo: si tenemos una mayor que nos parece muy bolsuda. hemos de mirar que los sables tengan la mínima tensión, la suficiente para tener tensionada esa parte de la vela.
Por contra, si tenemos una vela muy plana a la que le acusamos falta de potencia, podemos intentar apretar el tema un poco más a ver qué ocurre. Llevados a un extremo, podríamos hacer lo mismo con poco viento,pero claro, no vamos a estar subiendo y bajando la vela y tocando el tornillito...
No hemos de imaginar con lo anterior que con los sables seremos capaces de que una vela embolsada pinte como una nueva, pero sí que seremos capaces de que una vela nueva no pinte como debe.
La "tensión mínima" es relativamente facil de comprobar con la vela extendida en el suelo: doblando algola vela, se ha de notar que el sable tiene una tendencia a doblarse algo hacia un u otro lado. Lógicamente, eso es más facil de ver (y mayor importancia) en una vela muy ligera que en una pesada. Pero siempre hemos de tener en cuenta que un sable, a partir de la tensión suficiente para "empujar" la vela a susitio, toda la tensión que le demos irá irremediablemente a curvarla.