
23-04-2010, 23:58
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Capitán pirata
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Re: Botadura del GALEON ANDALUCIA
Los nudos del Galeón
Foto Gabriel Domecq
Sería un trabajo interminable, como el de contar de noche los astros que brillan sobre la cubierta. En este caso, salpican jarcia y aparejos por todo mi espacio. Trabajan, aprietan, pero también adornan. Son los nudos, los remates de una compleja maquinaria del siglo XVII. En esta travesía quien más o quien menos sabe anudar. No obstante, en este mes navegando, he observado que hay un tripulante a quien se le acerca el resto para aprender un poco más de este arte. Ahora mismo está bajo el castillo de proa con un chicote en la mano:
"Un nudo es una estructura estable, realizada con una o varios cabos con el fin de unirlos entre sí, atarla a un objeto, realizar un tope o acortar dichos cabos. Aunque pasen desapercibidos, están presentes continuamente en nuestra vida diaria. Se utilizan para anudar corbatas, atar cordones de zapatos, cerrar bolsas, preparar un paquete de equipaje o incluso para construir un galeón.
Sinceramente, si no fuese por la náutica no tendría tan desarrollado el interés por los nudos, y mucho más, después de que hace dos años comenzara a navegar con la Nao Victoria, increíble embarcación llena de cabos, reenvíos y nudos.
Es un oficio que se convierte en muchos momentos en afición, una afición relajante. Mi momento cumbre pienso que lo estoy viviendo ahora, después de estar un año y medio aprendiendo de un gran profesional, Juan Villa, durante la construcción de este gran galeón, el cual se compone absolutamente toda la maniobra de cabo, de diez kilómetros de cabo. Parece sorprendente, pero imagínense qué cantidad de nudos componen el aparejo. Ballestrinques por toda la jarcia, nudos de rezón en anclas, defensas, amantillos, as de guía en cualquier empalme improvisado o para formar una gaza para la realización de maniobras, costuras para afianzar toda la jarcia firme, vigotas, vergas...
Y por supuesto, lo más placentero llega ahora, navegando, con el premio después de tanto trabajo, en una tarde tranquila, de calma, acompañado por la música de Vivaldi, sin parar de darle vueltas a un cabo con las manos. Gaza por aquí?, chicote por allá?, ahora abro el cabo y paso el otro chicote... Se pasa la tarde volando, tranquilo, relajado, y al final, cuando paso cerca de la campana, veo el resultado colgando del badajo. Es precioso".
José Gutiérrez Quintero.
Saludos, .
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