Recuerdo la dedicatoria de la deliciosa película Mediterráneo: "a todos aquellos que están escapando". Sin reflexionar sobre ello, me sentí aludido. Descubrí que yo también deseaba escapar de algo, o de todo.
Y, sin embargo, llegar hasta aquí ha significado un enorme esfuerzo para nuestra sociedad. Un esfuerzo dirigido a crear un paraíso.
El Contrato Social, que nos desveló Rousseau hace más de doscientos años, se ha ido imponiendo lentamente y ya se concibe como una obviedad. Como señala más arriba un cofrade, tenemos sanidad gratuita, protección por desempleo, acceso libre a todo el conocimiento humano y varias ediciones de los Derechos Humanos a las que acudir ante los atropellos del Poder.
¿Qué nos pasa, pues?
Me encanta Susana Rinaldi. Canta un tango llamado "Sueños de Barrilete" (o algo así) en el que dice:
Quise ser un barrilete (un barrilete es una cometa)
buscando altura en mi ideal
tratando de explicarme
que la vida es algo más
que un simple plato de comida...
Y he sido igual que un barrilete
al que un mal viento puso fin.
No se si me falló la fé,
la voluntad o acaso fué
que me faltó piolín. (el piolín es el cordel que sujeta la cometa)
O sea: una vez más el problema son los sueños no realizados y nuestra frustración. También lo es nuestra ansia de tranquilidad inalcanzable.
A veces, cuando me siento atrapado, juego a que viajo en el tiempo hasta encontrar al muchacho que fuí allá por 1.970 y me lo traigo a pasar un día en el presente.
Será un juego estúpido, pero me conforta y me pone las pilas. Ese chico me recuerda que quedan cosas por hacer en el mundo. Cosas grandes y pequeñas. Y algunas de ellas las puedo hacer yo, todavía. Y con los mismos planteamientos.
Si hay valor para abandonar la Sociedad es que hay valor de sobras para cambiar la parte de ella que nos rodea. Ánimo!
Y perdón por el rollazo.
