Ya, Rom.
Pero no han elegido bien la ambientación para lo que se dice. ¡Menuda casa!.
Y los señores bien vestidos, bien alimentados y con piano y todo (han tenido una infancia, al menos, cómoda y han sido bien educados).
Y el señor tiene su señora al lado, viva y que le corresponde (fea, fea, pero a él le gusta).
Así cualquiera es feliz y da lecciones de felicidad.

