Curiosa experiencia siempre al interactuar con la fauna humana, pero muy destacable que la afición común y particularmente esta de la vela vence todas las barreras y convierte a la fauna en personas cercanas.
En este, nuestro entorno, no conozco a nadie, en cambio todos somos amigos. Siempre encuentro una mano, un comentario amable, una sonrisa o simplemente ese saludo lejano al cruzarnos en la bocana.
Yo no veo diferencia en el trato, ingleses, catalanes o andaluces, veo grados de dependencia o de humildad, estas bajas pasiones que hacen aflorar una solidaridad o una generosidad innata e involuntaria.
O solo, será la mar...
