Si tienes forma de que te avisé alguien, o tú mismo visitas el barco de vez en cuando, puedes ponerle un doble cabo de amarre. Un cabo trabaja y el otro tiene dos metros extra. El que no trabaja lleva un trapo rojo que tú depositas sobre cubierta (bajo las adujas del cabo). Si el primero rompe, comienza a trabajar el segundo que, al tensarse, muestra el pañuelo rojo a proa. Con eso desde tierra se ve que el cabo partió, pero tienes tiempo para acudir otro día mientras trabaja el segundo.
Si es que... el que nace errante, no hay cabo que lo amarre.
