¿Te conozco? ¿Me conoces? No sé,
pero tus palabras son pura poesía.
Tal que ríos serpenteantes entre
las colinas y valles de tu bella melodía.
Que bárbaro, que paz destilas.
Que locuacidad, que sabiduría.
Pero hija*, que quieres que te diga:
Que empalago, que “jartura”, que ardentía.
Que las parábolas ya no se llevan,
ahora son parabólicas y se usan en telefonía.
Que dentro de cien años todos calvos
y aquí si que no hay tu tía.
Y el Viena ese pues no me simpatiza mucho.
Un sitio en el que ponen “frankfurts”, que porquería.
Perdemos nuestra cultura, jeje, así que mejor
comete una salchicha de verdad todos los días.
Que se me olvidaba: ¿Queréis sapos?...
¿Qué si queréis sapos?... ¿Qué no os gustan?...
¡Eso es que no os lo tomáis con filosofía!
*/ Entiéndase hija/hijo según el gusto. Yo me atengo al sexo declarado.
PD/

Yo pa no ser menos, como todos dicen: Sin acritú

. Por cierto, ATARIPPPPPPPPPP, estás en baja forma, se nos cuela un novato/a sin invitar y tú encima le das la bienvenida...
