Cita:
Originalmente publicado por windi
Querido (pese a lo de los sobaos) amigo,
Efectivamente, en aquellos tiempos no todo era oro colado. De hecho, seguramente había más trifulcas que ahora, pero se arreglaban sin sanciones.
Los taberneros intervenían en los hilos (ahora da la sensación de que no tengan tiempo ni ganas).
Había más confianza de unos con otros y era más habitual invitar o dejarse invitar "live", porque a todo el mundo había quien le conocía alguien de algo.
No había un numeroso grupo de cofrades que no intervenían por haber sido ajusticiados. No había ganadores ni perdedores en las peleas.
Se podía felicitar la Navidad o el Año Nuevo chino aun sabiendo que la minoría sensible iba a protestar, pero no estaba prohibido en las normas. De hecho, las normas no eran vinculantes.
Pero la causa no hay que buscarla en los nuevos, sino en el volumen. Mi abuelo contaba que él podía circular por el centro de Madrid en coche sin semáforos, señales de sentido único, aparcaba (mejor dicho, dejaba el coche) a la puerta del sitio donde iba...
Yo no soy nostálgico. Mi mala memoria me lo impide  . Pero créeme que bastaría con pensar que tú no estabas en La Taberna para poder decir sin equivocarse que cualquier tiempo pasado fue peor.
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Totalmente de acuerdo, maese Windi.
No era mi intención, tal y como ha interpretado maese Bandit, decir que "nos habéis estropeado nuestro Shangri-la" sino que el volumen tiene sus pros y sus contras.
Es lo mismo que si comparamos como se vivía en el pueblo de Canillejas (muy próximo a Madrid) en los años 50 y como se vive ahora. Dicho pueblo ha sido absorbido por el gran monstruo y, en vez de ser un lugar donde se conocía todo quisque, se practicaba la tolerancia tranquila y todos te saludaban al pasar por la calle, ha pasado a ser una ciudad ruidosa, llena de tráfico y de anonimato.
Eso si, antes no había agua corriente en cada casa, ni Metro, ni buenas conducciones eléctricas, ni buenos mercados, ni...
¿Quiere decir eso que cualquier tiempo pasado fue mejor? Pues no. No obstante se echa de menos esa falta de reglamentación, la sensación de estar en un grupo donde todos nos conocíamos y esa tranquilidad de antaño. Será que me voy haciendo viejo
