Permitidme que me tome la licencia de reflotar este relato. Todavía me estoy secando las lágrimas, qué risa, por dios. Pero cuánto se aprende leyendo estas cosas cuando, si eres como yo , que no llego ni siquiera a novato pues no tengo todavía el per, y ya oso soñar que me compro un barco y navego y fondeo por la costa brava.
Pues eso, que lo subo para que lo puedan disfrutar otros cofrades que no lo conozcan.
¡Ah, y por supuesto, gracias mil a su autor!
