Estimado Leandro, te han dado consejos muy interesantes los compañeros del foro, mucho más avezados que yo en esto de navegar. Yo no te voy a dar consejos, pero éste último comentario de Polen es muy importante y te lo ilustro con mi experiencia. Muy por encima: me saqué el PER en 2007, hice las prácticas de navegación (motor y vela) y aprendí poco o muy poco

. Qué paradoja, ¡salimos con el título sin ni siquiera hacer nudos

! Un año después me saqué el PY, prácticas (a motor) incluidas

. Decidí empezar a navegar y aprender en serio con mi pareja “tripusol” que no tiene ningún título, ni falta que le hace ;-)

. Empezamos a alquilar con monitor para aprender y que ella fuera una ayuda abordo en caso de necesidad (la verdad es que no puso mucha atención y eso lo pagamos luego, por ejemplo, en un atraque solos que por poco aparecemos en la autopista). Alquilábamos 4 horas con monitor en la costa de Alicante los fines de semana. Algo aprendimos y, después de unos cuantos fines de semana (4 creo recordar) en barcos de 21 a 28 pies, nos hicimos a la mar solos


. Yo pensaba que era demasiado pronto ya que no nos habíamos enfrentado a unas condiciones de mala mar, pero el presupuesto y las ganas de navegar solos nos animaron. Alquilamos el barco una semana. ¡Ron, ron, ron, la botella de ron! Solos en una cala, bebida, camarote, mar como un tabla, música...¡Ese era nuestro plan!

El primer día decidimos volver a puerto después de amarrar en un cala y dado que el viento no nos era favorable, decidí arrancar el motor, pero…¡y las llaves! ¿Dónde están las llaves matarile rile rile…

! La entrada a vela (mayor arriada) en el puerto fue gloriosa, con audiencia, guiada con el teléfono móvil del monitor que nos estaba esperando en tierra después de avisarle por teléfono de la pérdida de las llaves. Pero me sentí orgulloso, después de todo, ¡pocos “meten” el barco a vela en el amarre!

Otro día se montó una no muy gorda, pero lo suficiente como para que dos novatos dejaran de disfrutar para empezar a preocuparse

. Tuve la sensación de que la situación me dominaba. Arriar velas y con motor a puerto (esta vez me até la llaves a los c***** para no perderlas

), los planes de amarre cerveza y tapas en nuestra cala favorita al garete. Decidimos echar el ancla cerca del puerto, más protegidos, y la cosa (la mar) se complicó más. El ancla empezó a garrear y enganchamos con el timón en los cabos de la línea de boyas que separaba la línea de navegación con la zona de baño. La almirante tomando el sol en proa sin enterarse de nada. -Cómo se mueve esto, ¿no? - Yo lo de disfrutar ese día se me quedó con los huevos fritos del desayuno. Decidimos salir al día siguiente con buena mar, por aquello de que el miedo no nos dominara, pero la cosa volvió a complicarse. Y la cosa fue peor que el día anterior. La “tripusol” me miraba diciendo a ver qué hace el PY, y no estaba precisamente sonriendo. Oye, esto no es un submarino y la proa parece que se quiere meter en el mar…¿no? ¡Mejor nos vamos! -No me lo estoy pasando bien- Cosa atroz para mí si mi almiranta no se lo pasa bien. “¡Sus órdenes!”

A arriar velas y motor.¡Y si me caigo en la maniobra! Llegamos a puerto sanos y salvos con otro día de susto y sin atreverme a mirar de qué color se había quedado mi bañador blanco

. Desde entonces ella me ha puesto el título de “PY Teórico”. ¡Me va a costar cambiarlo! Lo de navegar con sus sobrinos. ¡ni de coñas!

Y todo esto a 3 millas de la costa y solos. No me imagino con un bebé abordo. Bueno, el caso es que nos hemos tirado una buena temporada sin navegar y la “tripusol” ya no tiene tan claro lo del velero. Sobre todo después de montar en el tractor de un amigo. Ella prefiere “algo” que te lleve a esa cala de allí con un volante y un motor…”Eso de tener que “bajar” y “subir” las velas, sobre todo con mal tiempo…¡Va a ser que no! La verdad es que la quiero mucho…a ver si la convenzo. ¡Este año volvemos a navegar!

En fin, mi experiencia, cuanto más preparado mejor, las cosas se pueden poner feas y tienes que salir airoso lo más que puedas. Si tú o tu tripulación tenéis una mala experiencia al principio, es posible que no continúes o te cueste mucho más como bien te dice Polen. Poco a poco, “despazico”, que cosas serias te van a pasar, la cuestión -desde mi punto de vista- es que estés (estemos) lo más preparados posible para afrontarlas.
Un abrazo
Cita:
Originalmente publicado por Polen
Si por algo he pecado casi siempre es por imprudente. Pero mi imprudencia ha sido en solitario. He hecho muchas, muchísimas tonterías y de todas he salido bien, pero no me engaño, ha sido pura suerte. Sea como sea solo me puse una norma, una prohibición: veté a los niños a bordo hasta que no me viera con suficiente soltura. No tengo niños, pero tampoco he permitido a los hijos de nadie, era lo único con lo que nunca he querido cargar. Si me he visto en apuros, o alguien que me haya acompañado, adultos somos, sabíamos donde nos metíamos, pero no más
Digamos lo que digamos harás finalmente lo que quieras, casi con seguridad te irás a ese barco. Creo que es un error decidir en base a la presión que te puede suponer tener todo ya planeado y haberte comprometido. A mi me parece una irresponsabilidad, poner la seguridad de un bebé en manos de la suerte. Si el tiempo es bueno y no hay problemas genial (o no, porque te confiarás y volverás a hacerlo), pero no olvides que el miedo es el peor polizón que se te puede colar a bordo, sobretodo si ya lo llevas en el cuerpo antes de soltar amarras. Si nadie tiene experiencia a bordo, y la cosa se complica es probable que tu mujer se niegue en un futuro a volver a salir a la mar con el niño, y con ello perderías futuras y gratas travesías
Pero claro, esta solo es mi opinión, basada en mi escasa experiencia y en las muchas lecturas y conocimiento de primera mano de algunos cofrades cuyas compañeras se han llevado un susto y le han cogido miedo al barco, suponiendo un problema volver a salir a a la mar
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