Sí que es triste.
En cualquier otro sitio una empresa pública sería promotora del deporte y organizaría no una, sino varias regatas, cursos, conferencias, etc al cabo del año. Pero aquí se ve a las claras que se trata sólo de una entidad con ánimo empresarial y que lo único que realmente interesa es el cobro mensual de los amarres.
Y Paco también tiene toda la razón. ¡A quién se le ocurre quejarse a los políticos! Luego pasan estas cosas...por desagradecidos e ingratos.
