

Siempre se ha dicho que el dinero todo lo corrompe, es verdad, tambien me
enseñó mi abuelito que por dinero baila el perro, muy cierto.
Tuve un padre y unos tios que me enseñaron a amar la Mar
y la Montaña, eran todavia aquellos tiempos en que pocos andabamos por
aquellos "andurriales" como llamabamos a los Picos de Europa, donde me
inicié con 7 años escalando la Torrecerredo y la Peña Santa de Castilla
con aquel gran guia llamado Alfonso Martinez o "Alfonsin el de Camarmeña",
el tambien me enseñó lo que significa la solidaridad en la Peña.
Una anecdota: Escalando la Peña Santa en una cordada de 6, el iba primero,
yo con siete años segundo y cuatro detras, a una de estas, yo agarrado a
una piedra enorme, se empezó a mover, Alfonso me gritó, Luisin sueltate,
yo te sujeto o nos matamos todos. Mirando al vacio, cagao y diciendo.
"Ay mamá, mamá" me solté. Habia aprendido la solidaria lección.
Me fotografié con unos heroes entonces casi anonimos llamados
Rabada y Navarro, los que abrieron la cara Oeste del Naranjo,
que luego produjo el desastre de Lastra y Arrabal en su invernal,
allí conocimos a Perez de Tudela que con la tele empezó a hacer conocido
este bendito deporte. La epoca de Walter Bonatti y otros monstruos sa-
grados. Es logico que al llegar la fama al deporte llegue el dinero y como
cito al principio, este todo lo corrompe. Por tanto entiendo perfectamente
la situación del Everest y del Himalayismo. Money, money, money, que
permite que los no tan duros y preparados accedan a lo normalmente
inaccesible.
Ya no tengo ganas de ir a la montaña y se me están quitando las ganas
de ir a la Mar.
Gracias Aldisele por traernos este post con su aire mas que frio,
reveladoramente helador.
Saludos a los buenos montañeros y marinos, los de verdad.
Miahpaih (Nostalgico)


