Cita:
Originalmente publicado por Tahleb
Todos sabemos que la respuesta de Hillary a la pregunta de por qué había subido al techo del mundo fué un escueto "porque está ahí". Mola. Pero ¿hay una respuesta más comprensible?
Casi todos (todos no) nos hemos encontrado alguna vez en situaciones comprometidas en las que nos ha venido a la mente eso tan tremendo de ¿qué carajo estoy haciendo aquí?
Supongo que agonizar durante varios días antes de quedar congelado es una manera muy mala de morirse. Si uno es de los que no se plantean la pregunta porque realmente saben lo que están haciendo ahí, tal vez quepa un consuelo, pero la mayoría de los humanos no tenemos convicciones tan sólidas. La mayoría no somos superhombres. Y me pregunto ¿qué es realmente lo que puede llevarte a una situación como esa? Aparte del dinero y las ansias de demostrar cosas.
¿Qué sentimientos o motivos "limpios" nos arrastran a veces a cruzar la línea que separa el riesgo del peligro?
¿Habría alguna manera de identificarlos? ¿Algún modo de vivir plenamente la vida sin andar flirteando con la muerte?
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Bueno Tahleb esto lo dice un montañero.
Siempre es aventurado intentar entrar en las sensaciones ajenas.
Estos montañeros de casta que alcanzan altitudes y situaciones extremas: una curiosa sensación de poder mantenerse entre dos mundos pudiendo abservar y ser observado a y desde ambos a la vez, trastocados los sentidos, alterada la consciencia..
Bajo las botas la tierra y arriba el cielo; contacto mágico entre la existencia y el vacío.
Y, como decía Iñaki
Sentado entre las placas de los amigos y desconocidos que dejaron aquí su vida, sonrío en su memoria, miro al gigante Annapurna, y sigo susurrando versos de alguna vieja canción; “Y si me dejas, te voy a pintar con el color de cualquier esquina”…


