Otra vez estamos los dos solos a bordo... ha sido muy bonito e interesante tener visita -nuevas historias, nuevas caras, risas, manos para ayudar!- pero no nos importa volver al silencio de nuestras navegaciones compartidas.
Ponemos rumbo a Levitha, la más oriental de las Cicladas en una mañana tranquila.
No hay demasiado viento y probamos por primera vez a poner las velas a orejas de burro... ¡no se va nada mal! (aun me animaré a cruzar el Atlántio!)
(leer +...)
