Gracias, Anboro. Yo también la he leído y coincido bastante con tu sinopsis.
En cuanto al final, lo encuentro coherente. La vida es así (no sólo APR) y la historia de aquellos tiempos desgraciados fue la que fue.
Y menos mal que se acaba en el final del asedio y no tenemos que vernos en la batalla del Trocadero, unos años después, en la que los franceses que acudían en socorro de Fernando VII consiguieron en pocos días lo que el ejército imperial no logró en años.
La famosa plaza de París se llama así en conmemoración de esa batalla.
Me ha encantado el personaje de Desfosseux, el artillero. Un arquetipo de obrero de la guerra. Alguien dijo que así como los obreros de las fábricas están privados de la plusvalía de su trabajo, la destrucción que causan los soldados tampoco es de su propiedad.
