Creo que ya han salido todos los tópicos, que no por tópicos menos reales. Lo difícil sería cuantificar la importancia relativa de cada caso expuesto.
A los jóvenes de la taberna que ya han constatado su pasión por la vela, que se piensen con quien comparten su vida, ellos todavía pueden elegir compañeras que compartan esa pasión de nacimiento, ahora las hay. He visto a una jóven moverse por la cubierta como si formara parte del barco y hubiera nacido de él, creo que sólo he conocido a un marino que se moviera igual, aunque con menos gracia. La chica echó los dientes bajo una vela, navegó toda su vida en vela ligera o en el crucero de 10 m de su padre hasta que al emanciparse ella y venirse a España su madre ganó la partida y logró que su padre vendiera el barco. Trabajó varios veranos de marinera profesional en veleros de tres palos y más de 40 m de eslora. Ahora ha vuelto a la vela ligera y como no puede con el mono del crucero va a iniciarse en el charter.
Todo es más fácil si se empieza desde la afinidad que esperar el milagro de que algo tan peculiar como es la náutica y, especialmente la vela, toque con su dedo mágico a dos a la vez.
Salud y
