Lo siento muchísimo, Royor. Que mal cuerpo se te tiene que quedar estrenando el barco con esa eventualidad. No hay derecho.

Espero que todo se arregle sin que le queden secuelas a ese maravilloso barco. Parece que así será ya que lo que se ha roto se puede substituir y quedará como nuevo. Te lo deseo de corazón.
Ánimo y esperamos ver pronto al Rafni navegando de nuevo por estas divinas aunque bravas aguas del golfo Ártabro.
Un saludo desde la ria de Ares.