Curiosos efectos de la "hidratación" a bordo. Estábamos navegando con una mar que apenas llegaba a rizada con Sabandijo al gobierno de Mojito. Y yo con un extraño malestar, una sensación parecida al mareo. Yo, dentro de mis grandes limitaciones, he desarrollado desde muy niño algo de resistencia al mareo, gracias a las jorandas maratonianas de pesca en la costa de Sancti Petri a Barbate en el barco de mi abuelo. Esto no me podía estar pasando a mí

, no con mar rizada y justo el día después de haber invertido mis ahorros en la compra de Mojito! Pronto caí en la cuenta: lo que yo tenía era una resaca de tres pares de narices, a las que ya no acostumbro y que cada llevo peor...mucho peor. Aquí hay que tener en cuenta que cuando Sabandijo en su relato habla de un consumo de 1/2 de Johnnie, me temo que no se refiere a 1/2 botella, sino a 1/2 de nuestra provisión, que por decoro no especificaré. El mejor remedio para mi resaca, (a falta de Bloody Mary a bordo, nadie es perfecto...) fue una prudente rehidratación a base de Mahou bien fresquita. Y así seguimos felices el resto de la travesía...
Cuelgo unas fotos de la salida de Banús, Cabo de Gata y Cabo Palos cortesía de Alberto, fotógrafo oficial de la expedición.