Bueno, a decir verdad, lo del estrangulador relatado en el verso es una verdad a medias, es cierto que recibí la llamada de Al Tanllaui, y que llamé a Navarca, quien a pesar de trapero es buen amigo, peeeeeeero cuando hablé con él, ya había deshecho el entuerto, pero claro, cuando me dijo cual era la avería, me partí de risa (por fortuna la avería no era tal, si no algo habitual en un barco) y le prometí que en algún momento le sacaría punta. Hoy me he permitido la licencia de manipular la verdad en aras de entretener al público. Lo de las velas... digamos que no me acuerdo si las sacó.
Manué, Manué,
Perdóneme usté,
que es usté mejó trapero
de lo que yo en la vida seré,
que por mucho empeño que ponga
de traptorista no pasaré
mejor que baile la conga
y si me necesitas, tu motor engrasaré.
(Por decir algo)