Re: Reportaje sobre Bernard Moitessier
Moitessier cruzó el segundo Cabo de Hornos, tras Robin Knox-Johnston. Estaba haciendo una navegación extraordinariamente rápida en su Joshua de acero, que iba mucho más descargado y preparado que cuando, unos años antes, hizo la travesía Tahití-Alicante con su esposa ("El largo viaje").
Su experiencia era ya tal -después de haber descubierto en ese primer viaje que el barco iba mucho mejor sin arrastrar nada por popa con mal tiempo- que dejaba que el barco surfeara en los temporales del océano austral, como ya hacen los barcos de las grandes regatas de hoy.
A los pocos días de cruzar Hornos puso proa a Ciudad del Cabo, donde entregó a una barca que se le acercó un bidón con su diario y rollos de películas, sin aceptar ayuda, y también envió una nota para el Sunday Times de Londres, que organizaba la Golden Globe, para decir que preferia seguir navegando. Y se fue a Tahití, con lo que dio vuelta y media al globo, solo y sin parar.
En Londres las apuestas sobre la regata eran si llegaría primero Knox-Johnston, con su Suahili de madera, o él, que, como digo, iba más rápido. De hecho, sir Robin, como buen inglés, se animaba a sí mismo intentando llegar antes que un francés, porque no quería que nadie les arrebatara esa hazaña después de lo que había hecho Francis Chichester (la circunnavegación en solitario con escala en Australia) muy poco tiempo antes.
Pero en su libro, sir Robin también confiesa que tras cruzar Hornos estuvo a punto de seguir navegando, en vez de volver al lío de la civilización. Aunque no está claro si lo hace en plan irónico hacia Moitessier, como comentario escrito después de haber ganado. Al final dice que pensó en un buen filete y una cerveza (creo recordar que no dice nada de las chicas) y entonces decidió poner rumbo a casa. La llegada a Plymouth fue apoteósica. Y fue nombrado sir.
Alguna vez me he permitido bromear con la actitud de un inglés y un francés en semejante desafío, pero es indudable que Moitessier merece todo el respeto del mundo. Como marino -uno de los más grandes, obviamente- y como persona. Hizo lo que le pareció y ahí no hay nada que decir.
(Ahora, permitidme la coñita: lo de dejar cuanto tenía al Papa -sí, al Papa- es algo que me sigue desconcertando)
saludos
Lord Jim
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