27/05/2010 – Nunca se debe dar nada por supuesto
Ayer el título del resumen del día fue "la singladura más corta". Craso error es dar por supuestas las cosas, puesto que hoy ha sido más corta todavía.
Después de una noche maravillosamente tranquila (excepto por un p*to mosquito que se empeñó en dar la lata

) en el bien resguardado puerto de Marina del Este, salíamos rumbo a Adra a las 09:30. En cuanto dejamos la protección de la Punta de la Mona nos encontramos con un mar de fondo bien formado que, viniéndonos por la aleta de estribor, nos hacía la navegación bastante incómoda. La derrapadas en las "marías" (íbamos a motor y con nada de viento) llegaban a marcar los 8 nudos en el GPS.
Una hora y media después me metía en el salón para disfrutar de la primera "siesta del carnero". A las 11:15 dan el parte meteorológico de la zona y escuchamos que hay "aviso amarillo" para las costas de Málaga, Granada y Almería, pronosticando vientos de hasta F7 y fuerte marejada a mar gruesa. Ni que decir tiene que me despejó como por ensalmo.
Hablamos un momento sobre la decisión a tomar. El aspecto era solamente incómodo y no malo pero, por si las dudas, decidí refugiarnos en Motril que se encontraba a unas cuatro millas por la amura de babor. Cuando tomo una decisión de estas siempre me acuerdo de maese Miahpaih, que dice que nunca hay que olvidar que somos patrones "DE RECREO" y que nuestra labor es proporcionar una navegación placentera.

Llegando a la bocana coincidimos con un par de pesqueros y un barco de pequeño cabotaje que también iban a refugiarse a puerto.
Al llegar (11:30) pido amarre. Me dan el de recepción (o espera) que se encuentra muy al fondo del puerto. Como da al W pienso que estaremos lo más protegidos posible. Hecha la entrada vamos a la compra (filetes, que comeremos con patatas fritas, pan y fruta) y, al volver, el viento se ha levantado ya.
Después de comer hay un F5 en nuestra posición y, con los prismáticos, vemos que el mar está encabronado de veras. Fuera debe haber al menos un F6 y fuerte marejada. Siesta.
Al despertarnos el viento ha arreciado aún más. Con los prismáticos veo un pesquero grande que entra a puerto desde el E. Las olas le pasan por encima rompiendo desde la amura de babor.
Total que hemos hecho muy bien en quedarnos, porque de lo contrario habríamos tenido una singladura de lo más entretenida. El Kacao aguanta lo que le echen, pero no es cuestión de pasarlo mal. Al fin y al cabo, la mejor forma de capear un temporal es desde el puerto.
Mañana veremos que pasa, aunque el panorama no es nada halagüeño.
