Hombre, el anuncio te dice que Menorca es bonita. Y es una ficción publicitaria. Que todos aceptamos en un anuncio de un coche, de un perfume, o de un móvil. La publicidad es manipulación. Pero en este anuncio, como en el de Formentera del año pasado, se publicita tanto o más las bondades del lugar como las de la cerveza.
Que no te guste la manipulación publicitaria, en general, no te hace ciego para ver que el anuncio comunica satisfaciendo los deseos del espectador, e identificando la satiscacción, en este caso, con Menorca y la cerveza.
Por cierto, yo soy un simplón tontorrón que ha disfrutado el anuncio.
Otra cosa es que alguno piense que mejor que Menorca no se conozca, se quede como está y así los iniciados podrán seguir disfrutando de su paraiso oculto.
Me recuerda el turismo al principio de indeterminación de Heisenberg. Cuando vamos a ver como es un lugar, inevitablemente lo corrompemos y la observación deteriora-manipula lo observado.