Pues ya que no lo vas a contar, lo cuento yo por tí:
Resulta que en el copioso sorteo de regalos, la pieza estrella era una preciosa auxiliar de 2,5, que todos mirábamos con muy buenos ojos.
Pues bien, llega el momento y resulta que la codiciada pieza, le toca a alguien que se identificó como perteneciente precisamente a la empresa que había donado la auxiliar y quepor tanto, no la aceptaba, que se volviese a sortear...
...
Expectación otra vez...
...
Vuelve el sorteo y ¿a quien cae???: a la almiranta de Panxut (!!!!) que dando botes de alegría se acerca a recoger el regalo. Pero ahí se encuentra al impasible Panxut que, micrófono en mano y ante la incredulidad (y protestas) de su almiranta, empieza a hacer gestos negativos con la cabeza diciendo que no podía aceptar el regalo porque él era parte de la organización...
A alguien le puede extrañar ese comportamiento. A los que conocemos bien a Panxut, no.
Yo por mi parte no daré mi opinión al respecto, pues por lo menos puede dormir en la bañera... Fuera en el jardín con el perro, se está mucho peor...!!!
¡Por Panxut!




