Pues si, amigo, de nada sirve correr si no estás en el lugar adecuado. Pero siempre me gustó más Samaniego, le daba a las historias un aire como más español a sus fábulas. El mensaje subliminal al final es el de siempre, el que engrasa los ejes del carro en el que nos movemos, el vil metal. No hace mucho, dejaba unos malos versos en un post, que bien se podrían aplicar a este caso, decían así: "La pasta todo lo puede, todo lo puede la pasta, y sin penar porque quede, toda entera se la gasta".
Al final, la liebre y la tortuga, caen exhaustas antes de llegar a la meta, atónitas al darse cuenta que sin pasar por Capitanía, su licencia federativa de atletismo carece de validez. Al final, ni constancia ni velocidad, el refrendo de un papel, burocracia y pasta, es lo que hace falta.

Pd. No practico el francés, aunque respeto a quien lo haga.