Además son listas, las condenadas...
... cuando estuve en la Armada, en la Escuela Naval (Marín), las malditas ya sabían la hora y lugar de reparto del bocadillo. Y también que muchos solo comían aprte y dejaban el resto. O sea que, 5 minutos antes de que empezara el reparto del bocadillo ya estaban todas las gaviotas (¡y mira que eran muchas!) allí congregadas esperando. Y tal como tocaba el corneta "vuelta al trabajo", se lanzaban a por los restos de los bocatas como las señoras a los vestidos del Corte Inglés el primer día de rebajas...
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