Yo perdí un plátano. Nooooo, no de los de Canarias, sino de esos hinchables para llevar niños o adúlteros de mal vivir arrastrando desde la lancha jajajaja.
Lo llevaba amarrado con un cabo y cuando me di cuenta se había soltado y ya no estaba a la vista. Nunca más lo volvía a ver, snif.
Aparte de eso he perdido muchas cosas, tantas, que siempre pienso que si me encuentro al genio de la lámpara y me ofrece un deseo, le pediría encontrar todo lo que he perdido jajajaja
Saludos y birras
