
Lo primero fué una gorra en un día ventoso a la salida de la bocana en Marina de Santander, después fué un móvil saltarin que, estando en puerto, cayó en cubierta, dió un salto y sin tocar el finger cayo al agua, unas gafas salieron volando probando un asimétrico y no me dí cuenta hasta que al pasar un rato me fuí a ponermelas y me di cuenta que no las tenía.
Pero no todo han sido pérdidas, el año pasado en La Puebla se me vayeron las gafas de ver en el puerto y un buen amigo, Kaia, se tiró al agua y las recupero.
Espero que esto no siga a esta velocidad
Saludos
Rafa