Muy buenos días
Saludos para todos

Vá una de opiniones.
Me caía y me cae mal Dan Brown (el autor del Código Da Vinci).
Tuve la mala suerte de leer "La Fortaleza Digital", su primer libro, donde pone a España en general y a Sevilla en particular a caer de un burro.
No pueden caber más mentiras en este ambiente sevillano de 1995.
En este libro, el protagonista trata de descifrar un código letal indescifrable y una pista para romperlo se halla en el cadáver de un hombre que ha fallecido en Sevilla porque, por lo visto, cuando tener un pulmón perforado en cualquier país occidental es malo, pero te podías salvar, en Sevilla, como en España en general, la diñas con total seguridad, ya que la medicina "no estaba tan avanzada" con unos hospitales que olían a orina y con los enfermos muriéndose en catres ya que ni siquiera había algo tan básico como las camas.
A parte de que todos los personajes españoles que salen en esta obra eran unos incultos, ineficientes y soeces (menos un homosexual que quería ligar con el protagonista) entra en errores de bulto en cada descripción de la ciudad como que se sube a la Giralda por escalones; que el Ayuntamiento de Sevilla está en la Plaza de España (olvidándose ¡y qué olvido! del auténtico con su preciosa fachada plateresca); que la policía está todo el día de putas y que por el precio de un servicio se compra fácilmente… etc. … etc.
Cachondeándose encima diciendo en el prólogo que había estado viviendo un año entero en Sevilla.
Para mí, como habitante de esa Sevilla, el libro fué realmente vomitivo, pero eso sí, el autor tiene un talentazo para mezclar la especulación con la fantasía y la realidad haciéndolo de tal forma, que el resultado final parece real a los poco avisados.
(Le habrá sorprendido las ventas de sus libros en España ya que seguro que pensaba este desgraciado que no sabíamos leer)
Escarmentado, no compré ni leí, a pesar del revuelo que organizó,
"El Código da Vinci".
Pero el tiempo, que todo lo sana, ha dulcificado Brown para mis adentros.
Es muy difícil escribir un libro y vaya usted a saber lo que le cuesta rectificar a un guiri "bien educado".
Al final me lo regalaron; cuando terminé de leer la delirante mezcla de esoterismo, fantasía y especulaciones que van arrojando conjeturas sin fundamento a troche y moche me dí cuenta que era lo mismo de Sevilla pero en gran escala; a lo bestia.
Ha cogido unas ya conocidas teorías esotéricas y agnósticas desechadas por grotescas y ridículas, unos buenos cuentos imaginarios y ha hecho su
totum revolutum componiendo esa ucronía fanática que, eso sí, se deja leer tan bien con el raro talento que el autor tiene, que me sedujo hasta el final.
Ayer pusieron la famosa y mediática película homónima en TVE 1.
En principio no quería verla pero el zapping me condujo hacia ella.
No voy a entrar en los errores de continuidad que en la película son muchos, hasta creo recordar que cuando se presentó en Cannes las risas y abucheos fueron incesantes; sino en lo que le falta.
A la película le falta acción. Al principio el juego de pistas te distrae pero al final tanto diálogo sin sentido y los giros continuos de la trama aburren; la convierten en fría y plúmbea. La típica película donde el final te sorprende en brazos de Morfeo.
Le falta…
- Pero… ¿Qué tiene que ver esto con un hilo náutico?
- Viene porque este lioso del Dan Brown se ha olvidado de los barcos en esta historia.
Después de sus excéntricas conjeturas, supercherías y directamente mentiras sobre el Priorato de Sión y los Templarios para unirlo a este thriller fantástico, se podía haber acordado del misterio de la flota templaria.
Puestos a divagar, sabemos que el temple tenía una flota muy poderosa rivalizando incluso con la imponente flota veneciana. En sus buenos tiempos (1220) hacían casi todo el comercio mediterráneo.
Los Templarios tenían tanto poder en general y en asuntos náuticos en particular que hasta tenían sus puertos y astilleros privados que armaban sólidas carracas; grandes táridas para transportar cargas, equipamiento militar y soldados con sus respectivos caballos; urcas y naos para transportar desde cualquier rincón Europa a más de seis mil peregrinos al año a Tierra Santa y las galeras armadas para protegerlos de los ataques de los piratas sarracenos.
Lo normal era ver en los principales puertos de Europa esos barcos y las líneas de
La Buena Ventura, el Halcón del Temple o
La Bendita podían aparecer en cualquier cuadro de la época.
Todo este gran poder, ya que era la fuerza económica, militar, política y religiosa más importante de Europa, tenía que acabar y un un viernes 13 (de ahí viene lo de esa fecha fatídica que aún persiste) de octubre de 1307 el rey francés Felipe IV el Hermoso se encargó de ello, acusando a los Templarios de lo más grave de la época: ritos blasfemos, adoración a ídolos demoníacos, sodomía… etc.
Estas supuestas prácticas depravadas las corroboró el papa Clemente V que disolvió de un día para otro la orden.
Muchos terminaron en la hoguera, otros se escondieron en otras órdenes creadas en diversos países para acogerlos con la de Calatrava, Montesa, Santiago, Cristo, San Andrés, la Dominicana… el Temple y su grupo secreto desaparecieron exterminados por el temor y la avaricia, pero a continuación Europa se sumió en la horrible y cruenta guerra de los 100 años…
- Pero, ¿Qué pasó con los barcos?
- Pues eso es un misterio.
Lo que quedó de la flota del mediterráneo se hizo pirata y enarbolaban una curiosa bandera roja que para terror de los abordados indicaba lucha hasta la muerte: era la
Joli Rouge antecedente de la famosa
Jolly Roger .
Y la flota del Atlántico, concentrada en La Rochelle desde donde hacían la ruta del transporte con Inglaterra, desapareció de la noche a la mañana.
La vieron esfumarse entre las nieblas de una mañana con la cruz del Temple, la cruz de gules pateada ( la misma que utilizaron más tarde los descubridores portugueses y Colón) en sus velas con un rumbo que se ha convertido en uno de los grandes misterios de la Historia.
Como nos encontramos en la película, que no es más que un buen ejercicio de fuegos artificiales, ¿Por qué no embarcamos la trama a bordo de uno de esos barcos y llegamos a América en 1307?
No he dicho ninguna tontería porque, al mismo calor de los mitos y especulaciones de este Dan Brown, puedo decir que en los antiguos mapas se encuentra algo como el contorno de América
, que en vestigios arqueológicos americanos han aparecido petroglifos con tallas de cruces templarias y que las tradiciones habladas de los nativos precolombinos prueban que ya conocían al hombre blanco por lo que se puede "convenir" cuál fue el destino de esa flota.
Y si seguimos quemando pólvora con esta especulación y fantasía puedo decir, ya que el final de la obra literaria y fílmica es muy cobarde, ¿por qué no metemos a Cristóbal Colón en esa historia?
Tiene todas las características: Una vida plagada de misterios, vivió en un monasterio de la orden de Calatrava y llegó a América con la cruz del temple en sus velas.
Podría ser un Gran Maestre del clandestino y misterioso Priorato de Sión; el conocido tradicionalmente como un "Nautonnier", nombre que hasta le pega por su oficio.
¿Cómo es que no se le ocurrió?
Saludos

Andrés