Re: El Código Da Vinci
Cita:
Originalmente publicado por anboro
Muy buenos días
- Pero, ¿Qué pasó con los barcos?
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¿Cómo es que no se le ocurrió?
Saludos  Andrés
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Porque carece de tu cultura y de tu imaginación, Andrés.
Cita:
Originalmente publicado por IsladeMalta
Curiosamente, o no, cada vez se leen más comentarios de lectores en ese sentido. Expresan su frustación al descubrir que el relato no encaja del todo en la realidad.
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El libro de Dan Brown no es más que un cuento. Extraordinariamente bien contado y allí está su mérito. ¿Que le falten cosas? Por supuesto. ¿Qué le sobren otras? Más aún...¿Qué traicione la historia, la fe y el sentido más común? Como no.
¿Cómo no iba a contarnos pamplinas... si no es más que un cuento?

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Cita:
Originalmente publicado por Atlántida
Exacto, Islademalta. Las novelas son novelas. Si sus autores pretendieran darnos una lección de historia más o menos real u objetiva (sabido es que la objetividad no existe y que incluso los hechos más reales, reales en cuanto que pueden considerarse ciertos, acontecidos, son diferentes según quién los explica y por supuesto según quién los lee) se llamarían de otra manera. Serían libros de historia, de divulgación, documentales, de texto, etc.
Cuando abrimos una novela, ese pacto al que tú te refieres entre lector y autor es un hecho. A la novela le podemos poner muchos adjetivos, pero no necesariamente los de objetivas o veraces respecto a hechos acontecidos. La imaginación es privilegio de sus autores. Y por supuesto, de sus lectores.

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Difiero de las dos (a pesar de la admiración que os profeso) ya que, para mí, cuando uno quiere contar un cuento, esto es, una historia ficiticia, lo cuenta con personajes ficticios y todo el mundo sabe que es un cuento, no se aprovecha de nombres históricos para darle más morbo, ni pretende darle, como es el caso -lo dice el mismo autor, si mal no recuerdo- un tinte de “investigación histórica” a lo que no lo es. De hecho, hay quien se lo cree, al menos yo la bajé de internet para leerla por lo que comentaban algunos compañeros de trabajo sobre su “valor de documento histórico”. Encima ni siquiera el tema es original: muchos años antes intenté leer completa una gorda y farragosa novela (pero fui incapaz de pasar de la mitad) de un tal Peter no se qué, sobre el grial, más o menos en los mismos términos. Es difícil hacer un pacto con el autor en esos términos: ni es lo que pretende, ni es original.
Dejando aparte, claro, la procedencia de usar unos nombres claramente sagrados para un gran número de cristianos (aunque no creo que afecte a la Iglesia en sí, puesto, que yo sepa, no es dogma de fe la virginidad de Cristo, lo es la de su Madre). Más que un acto de creación, la novela parece un oportuno ejercicio de ganar dinero con un seguro best seller -con mención del controvertido Opus Dei en la trama- dado los tiempos que corren. No escarbará, no, en desenterrar los supuestos “secretos” de otras religiones mucho más peligrosas para su pellejo.
A mí, personalmente, y en absoluto soy entendida, la novela me pareció más que mediocre y algo aburrida, pero la leí completa porque algo de novela negra tiene. Una es curiosa y quiere saber cómo termina la cosa. La película me pareció más aburrida aun y, como me sabía el final, ni siquiera la terminé de ver.
Debe ser que, como amante de la Historia, creo que un gran libro de ficción con historia es “El Señor de los anillos” y una buena ficción histórica “Sinuhé el egipcio” que inventa personajes posibles en un contexto histórico, no el dichoso código ese. Pero no siento frustración, lo juro por Arturo (cuyas ficciones históricas o historias de ficción también me gustan; ¡qué imaginativa "La sombra del águila"), sólo siento desgana y lo manifiesto.
  
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Vive y deja vivir,
pero vive como piensas,
o acabarás pensando como vives.
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