Re: Botadura del GALEON ANDALUCIA
Del mantón a Manila
En nuestra larga travesía, con sabor andaluz, hemos rodeado la mitad del globo y costeado por países variopintos de colores, aunque bañados por el mismo azul. Como ya he escuchado de varios tripulantes, haría falta la mano de un gigante para abarcar nuestro recorrido plasmado en el mapa del mundo que varios de ellos tienen en su litera. Pero es que además, bajando con rumbos próximos al sur, un charco de agua de un grado de latitud nos ha separado del cálido Ecuador, y en nuestro devenir en los últimos días hemos atravesado el monzón del Suroeste, con sus cúmulos blancos y grises en el cielo, flotillas de pesqueros de colores y bancos de peces y olas que se tenían, también de colores, al atardecer.
Al zarpar de noche del inmenso puerto de Singapur, enclavado en el Estrecho de Malaca, cruzamos también entre centenares de farolillos de mercantes que reposaban o esperaban su turno con el ancla aferrada al fondo, de distinta textura y colores. Luces verdes, rojas, blancas y amarillas estampan el horizonte mientras miles de estrellas de distinto brillo y colores salpicaban el firmamento. Estos mismos astros decidieron descender hasta la espuma formada en la estela, convirtiéndose en el plancton fosforescente que se excita a mi paso.
Recortamos milla a milla la distancia a nuestro próximo destino. Pero algo cambia con respecto al resto de etapas que descansan ya en el diario de navegación, de color también. El piloto Jaime da un golpe al timón y torna mi proa hacia el Norte. Un pensamiento aborda a los hombres y mujeres de mar que me habitan: esta es la última travesía hasta Shanghái.
Pero para alcanzar este punto pasaremos cerca de Filipinas, con su capital Manila asomada al Mar de la China. China, Manila, colores, China, Manila, colores, Shanghái, China, Manila, Andalucía, colores, y un galeón del siglo XVII, el galeón de manila, el Galeón Andalucía.
Es inevitable pensar, imaginar y recordar los productos que las bodegas de mis antepasados guardaban y llevaban de Asia a América, y de ahí a través de Acapulco y Veracruz, a España. De Sevilla por el Atlántico, hasta Asia por el Pacífico. Es la exitosa carrera de las Indias que llevó a Andalucía, España y Europa mercancías tan atractivas para los ojos como el mantón de Manila, y que rápidamente se hizo nuestro, hasta el punto de que hoy en día el mantón de Manila forma parte de la indumentaria femenina típica de nuestra tierra.
Llegaron también porcelanas, biombos y abanicos chinos, las codiciadas especias..., pero quizás es el mantón de Manila el que resume mejor la confluencia de culturas que supuso esta ruta entre España y el lejano Oriente de mercaderías ricas y exóticas. En realidad el nombre lo toma, no por la procedencia china de su manufactura, sino de Manila, el puerto donde se embalaban cuidadosamente estas prendas para el viaje de más de cuatro meses estibadas en la bodega de un barco. En el siglo XVIII comenzaron a comerciarse por ultramar, y tan preciados llegaron a ser estos atuendos -de uso cotidiano en la clase alta china-, que la caja donde se guardaban se convirtieron en pequeños muebles artesanales con incrustaciones de madreperla y estampados de colores de la laca oriental, negro, rojo y oro.
Un amplio repertorio de personajes chinos, pájaros y elefantes, pagodas y puentes de colores suaves, formaban los motivos orientales que bordaban en seda estos paños. En su acogida en otros mercados, el mantón de Manila ha sufrido varias adaptaciones de tamaño y dibujos, unas hechas en la Nueva España, y otras en la metrópoli. En este último, el colorido chino era muy del gusto andaluz, aunque se rehízo en un tono más fuerte e introduciendo motivos florales de gran tamaño. Así, Sevilla (y alrededores, como Villamanrique de la Condesa) terminó por fabricar su propio mantón de Manila. Al principio fueron también las clases altas españoles las que hacían uso exclusivo del mantón, pero más tarde, con la manufactura hecha propia, las mujeres trabajadoras se vistieron también con ello, como las Cigarreras de la Fábrica de Tabacos de Sevilla para protegerse del frío.
En nuestros días el mantón de Manila ha vuelto a vestir las grandes ocasiones, como la que sucederá a la culminación de este periplo andaluz que en breve llegará a Shanghái. Allá, en la Exposición Universal, continuaré otra travesía, atracado en el muelle ante las miradas del público, y volverán los recuerdos de tantas mercancías que partían de los puertos chinos a Manila, y de ahí a América para después alcanzar España, almacenadas en las bodegas de los colosales galeones.
Saludos, .
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