La solución más económica es ir al varadero el lunes, con el inspector de la ITB y seguirla de cerca, preguntando todo lo que se te ocurra, si tus conocimientos sobre barcos te lo permiten. Si no, viene la segunda solución más económica, pedirle a un amigo nauta que esté presente y luego te de su veredicto entre mariscos y buenos caldos que correrán de tu cuenta. La del "surveyor" es la más cara, pero aprenderás un montón si puedes acompañarlo el lunes y además sería elegante invitarlo también a comer.
