menuda fama de sarrasineros que tenian algunos
y lo poco que han cambiau las cosas desde la edad media
sarrasineros
.
Las primeras almabrabas y me parece que las unicas con buenos resultados, se utilizaron en la bahia de Getaria en el año 1500 y pico
Menudas sarrasinas que asian, oyes.............
Los concejos de villas como Getaria y Zarautz, desprovistas de rías de importancia, detentaban el
monopolio de las pesquerías en sus bahías y playas. Ambas villas solían arrendar la pesquería de sus respectivas
playas cada diez años. Los arrendatarios solían ser personas de alta extracción, con suficiente disponibilidad
económica como para poseer las grandes redes, llamadas jábegas, que se empleaban en estas
pesquerías. Es el caso por ejemplo de Joan López de Çarauz, dueño de la casa-torre homónima ubicada en
Getaria y jefe del linaje de Parientes Mayores de los López de Zarauz, quien arrendó la pesquería de la concha
de Getaria en 1539 para diez años por diez ducados de oro anuales. Al parecer en 1538 la pesquería
de la costa de Zarautz fue arrendada por Miguel Cobro, italiano, quien introdujo una red jábega mucho
mayor a la que denominaban red barredera. Esta innovación fue introducida al año siguiente en Getaria
cuando la pesquería fue arrendada por Joan López de Çarauz. Los propietarios de estas redes disponían
también de redes denominadas almadrabas que se fijaban en alta mar, y tanto con unas como con otras
pescaban anchoas, sardinas y albures o corrocones. Las dos primeras especies después de saladas y envasadas
en barriles eran exportadas en gran parte al Mediterráneo. Éste fue el motivo por el que en 1542 el
capitán Martín de Hondarra, de Orio, denunció ante la Chancillería a las villas de Zarautz y Getaria y a los
arrendatarios de sus respectivas pesquerías. La Provincia entró a conocer en la causa y en 1545 prohibieron
el uso de las redes barrederas y almadrabas, en atención a los daños que ocasionaban a la pesca. En
1546 procedió a requisar dichas redes en Getaria y Zarautz, imponiendo multas a sus propietarios que
habían hecho caso omiso a la prohibición. Ante ello los propietarios apelaron a la Chancillería arguyendo
que la Provincia carecía de jurisdicción en la materia