
22-06-2010, 22:03
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Capitán pirata
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Re: Botadura del GALEON ANDALUCIA
22 de junio de 2010
Parte de las 12:00 h. del día 21-06-2010 a las 12:00 h. del día 22-06-2010
Posición: Latitud 30º 02' N Longitud 122º 58' E
Millas recorridas en las últimas 24 horas: 126 (226 kilómetros)
Total millas recorridas desde el inicio de la travesía (Sevilla): 10.197 (18.354 kilómetros)
Meteorología: Viento del W 5 nudos (9 km/h) y mar con medio metro de ola de SE
Distancia al puerto de destino (Shanghái): 158 millas (284 kilómetros)
Incidencias: Comenzamos el verano con una leve y constante lluvia acompañada de frío. Por la noche presenciamos un espectáculo luminiscente del placton del Mar de China excitándose a nuestro paso. Varias libélulas de casi medio palmo de porte se embarcan en el Galeón. Esta mañana pescamos una "bonita" dorada; Manolo Luque: "a ver si juntamos varias piezas más para un guiso", a lo que responde Paco Metro: "Pues ya podemos tener suerte..."
Nuestro piropo para vosotros
Este viaje comenzó tres meses atrás, allá por el mes de marzo. Partíamos desde casa, dejando a un lado una rutina que cambiaríamos por un nuevo estilo de vida. Nos embarcábamos en una aventura incierta, a bordo de un galeón del S. XVII siguiendo la Ruta del Índico con destino: el País del Sol Naciente.
Conocíamos el barco, imaginábamos la ruta, pero la mayor inquietud que no dejaba nada claro era: ¿Qué sería de la convivencia en un mundo de hombres? ¿Cómo nos recibirían? ¿Sentirían que les estábamos robando su espacio? ¿Seríamos capaces de soportar la dureza que caracteriza a la mar? ¿Podríamos adaptarnos a sus ritmos de trabajo?
El primer contacto fue un buen recibimiento, con un aplauso se hizo la bienvenida, y poco a poco comenzó a pintarse todo de un color diferente, que quitó todas las dudas negativas que traíamos en la mente. Con el paso de los días y sin apenas darnos cuenta fuimos ganándonos nuestro sitio a bordo, tanto en la vida diaria como durante las maniobras, convirtiéndose las escotas en nuestras aliadas.
Nos llenábamos con cada minuto que se paraban a explicarnos cómo funcionaba todo esto y gracias a ello comenzamos a navegar moralmente por esta ruta, como un eslabón más, que aunque tarde, se unía al de ellos.
Por aquel entonces teníamos para nosotras una casita distinta, Villa Calviño, con todo tipo de detalles: ducha, baño, lavabo, roperos, todo un nidito que nos servía de recogimiento para nuestra intimidad, donde cada noche nos confesábamos nuestras primeras impresiones, pero que sin embargo marcaba la diferencia de sexos, y nos separaba del grupo que se estaba formando.
No obstante, el tórrido viento que azocaba calores del desierto a nuestra llegada a Suez, produjo cambios, que nos obligó a trasladarnos de nuestra casita, al sollao. De pronto, todas nuestras expectativas se fueron por la borda, pues aquello tenía la imagen de una cueva desordenada y marcada por los instintos masculinos. Sin embargo, el vuelco fue favorable y desde entonces estamos involucradas de lleno en esta gran familia que ha ido formándose a bordo del Galeón Andalucía.
Estamos hechas al trabajo duro y al gran esfuerzo que suponía esta singladura, alejadas de nuestros seres más queridos y nuestros proyectos. No sólo nos identifica un alma luchadora por llegar al final de la singladura como este proyecto merece. Sin duda, nos identifica más el áurea que nosotros portamos, llena de alegría, entusiasmo jovial y compañerismo en todos los sentidos. Viendo el final de este viaje se refleja en nuestro interior un hilillo de melancolía al dejar atrás esta forma de vida, sintiendo el mayor pesar por los vínculos que aquí se han creado. Aún siendo tan diferentes y con unas metas tan distintas al comenzar, está claro que nos une el mismo espíritu: la búsqueda de una experiencia irrepetible, porque consideramos que la felicidad está en el camino no en el final del trayecto.
Cada uno ha dejado muestra de su personalidad, gustos y cualidades. Pero, en general, nos quedamos con su esencia, la que los ha caracterizado por siempre, la que sus madres, nuestras madres y tantas madres vienen transmitiendo desde el principio de los tiempos: la sencillez, la simplicidad y la humildad que tienen los niños y que conservan hasta su vejez. Nos llevamos el corazón lleno de gratitud por todo lo que de forma consciente e inconsciente nos habéis enseñado.
Aurora y Esther
Saludos, .
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