Re: El Foro Nunca Duerme
ya que os veo un poco abrurridas y que os dejan solitas haciendo la guardia, os voy a contar una historia que he leido en un blog y me ha impresionado, andar con ojo por si veis un clavel en el agua no vayais a pasarlo por encima que igual lo dañais
LOS CLAVELES DEL MAR
Aquella tarde de mayo el mar tuvo celos de tanta felicidad y quiso tener un hijo igual que aquella pareja que jugaba en la pequeña playa, casi a los pies del faro, con un niño precioso como una flor, y es que todas las flores son bellas para quien las ama y todos los críos son guapos para quienes los quieren.
No tenía más de 6 años, corría por la playa con un globo que se le escapaba una y otra vez, y él lo perseguía entre risas, traspiés y caídas en la arena, hasta alcanzarlo. La vida, a veces, es tremendamente cruel, y un beso del padre a la madre, un abrazo, una caricia, unos segundos de descuido que el mar, celoso, aprovechó para robarles lo que más querían.
Nunca hubo entierro. Los marineros dejaron de salir a pescar y lo buscaron durante muchos días, las mujeres del pueblo escudriñaban cada rincón en los acantilados, en la playa, en el puerto, a mi se me salían los ojos buscando con los prismáticos su pequeño cuerpo desde lo alto del faro, pero la mar no quiso devolverlo y se lo quedó para siempre.
Me duele cada final de mayo cuando los veo venir, cogidos de la mano, con un ramo de claveles hasta la pequeña playa. Ella, la madre del crío que se llevó el mar, se sienta en la arena y su mirada se pierde a lo lejos por encima de las olas. El padre coge las flores y se mete en el agua hasta que ésta le llega a la cintura, y entonces, uno a uno, lanza los claveles al mar cuando la marea está bajando para que se los lleve. Son las flores que nunca pudieron poner a su hijo. Después se sienta junto a ella y la abraza. Desde el faro no puedo verlo, pero se que lloran, que se preguntan mil veces por qué.
Se van igual que vinieron, despacio, volviendo de vez en cuando su mirada al mar, como despidiéndose una vez más de su hijo. Ya no volverán hasta el año que viene, por eso no saben que mañana, cuando la marea suba, el mar les devolverá a la playa uno de los claveles que trajeron para su hijo, y yo, cuando lo veo al amanecer varado sobre la arena, dormido, igual que el niño se quedó dormido sobre las olas, sé que no es el mar que lo devuelve. Es su hijo, que los sigue queriendo y recordando.
BLOG EN LA SOLRDAD DEL FARO
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el primer beso siempre se da con la mirada
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