Muchas gracias por compartir la experiencia

y por comentar sin complejos las dificultades en la atracada, lo cual nos ha pasado a TODOS alguna que otra vez. La única manera de aprender a atracar es atracando (barcos o bancos, tanto dá).
En el club náutico de mi juventud, que ahora ya no existe (ha sido trasladado) la terraza del bar estaba directamente por encima de los pantalanes con lo cual, cada vez que alguien atracaba, todo el personal se acodaba en la baranda con los cubatas en la mano y se dedicaba al bonito juego de criticar, en voz más bien alta, cada maniobra

. Pobre del que pillaba algún cabo en la hélice, era pasto de comentarios viperinos durante semanas

. Evidentemente, aprender a atracar era cuestón de supervivencia, y lo sigue siendo. Es cuestión de práctica, tiempo y defensas. Desde luego, si sopla, nada de filigranas y el barco de proa.