Hoy os quiero desvelar un antiguo secreto, todo empieza en Grecia, como es bien sabido para ser un dios hay que ser inmortal, joven y bello y todo esto de forma permanente, esto no es fácil, pues la receta para conseguirlo, aunque sencilla, tan solo se requiere beber cada día una cantidad necesaria de Néctar y comer una cantidad equivalente de Ambrosía no es fácil de seguir

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Ya está, pues bueno, ya se que si esto fuera fácil

todos seríamos dioses, el problema es conseguir estas cosas. Fortuna, la hija bastarda de una noche de vino y pasión entre Zeus y Tethis, se convirtió en la recolectora para los dioses de estos elementos.
El Secreto: he descubierto, que Fortuna, entrenada por Mercurio para ser más rápida que nadie y por Démeter para conocer donde estaban las mejores cosas, se acercaba a por txakolí Getariako y a por Mariscos Gallegos cada día zaaaaas!

a la velocidad de la luz, es por eso que yo, el Regue ya es un dios
