Más o menos todos tenemos un poco de razón: la prensa náutica española es patética y la extranjera, sobre todo inglesa y francesa, con sus peculiaridades comerciales y sus favoritismos, es más realista. Vamos, que en sus reportajes el mar no es sólo el paisaje que sirve de fondo para fotografiar los barcos. Sus revistas y las nuestras, lamentablemente, son el espejo de la náutica que tiene cada cual.
Yo creo que merece la pena esforzarse con el inglés o el francés. Muchos términos ingleses, por ejemplo, nos son absolutamente familiares y con un poco de esmero se puede sacar conclusiones. Yo recomendaría Practical Boat Owner para el que realmente ame los barcos (y no las regatas) y Voile Magazine en plan más generalista, pero sin olvidar nunca los barcos baratos, pequeños y de ocasión. Estoy suscrito a ellas y aunque no siempre tratan el tipo de barco que te gusta o te gustaría tener, en ningún momento tienes la sensación de que te están tomando el pelo.
Lo verdaderamente triste es que todavía conservo ejemplares de Yate y Motonáutica de finales de los setenta y al echarles un vistazo, te das cuenta de que nuestra querida prensa náutica ha retrocedido en plan cangrejo. Y no es nostalgia, sino una certeza: todas esas revistas españolas que se supone cobijan nuestra afición, en realidad le dan la espalda al mar.
Qué le vamos a hacer.
