Paneque, yo no tengo barco que ofrecerte, pero tengo un corazón que está deseando escucharte. Si algún día lo necesitas, aunque sea sólo por el placer de oirte a ti mismo hablando de Marta, no lo dudes, a mí me encantará que lo hagas. Dedica tu tiempo y tus esfuerzos al pequeño y que sienta que sigue contando con su madre a través de ti, tienes infinitas cosas que contarle. Entre los dos os haréis fuertes para aprender a vivir con ello.
Os envío mucha fuerza, de momento virtual



, a ti y a tu grumetillo.