Últimamente la taberna no deja de sorprenderme para lo bueno y, a veces (pocas) también para lo malo.
Hay personas por aquí que, sin hacer ruído ninguno, se traen entre manos proyectos impresionantes.
Hace algunos días el amigo seintenta me sorprendió con algo que, a mi me pareció al alcance de muy pocos.
Ahora esto... no sé... me siento pequeñito en grado sumo

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