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Antiguo 08-07-2010, 12:57
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Hermano de la costa
 
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MariPolen ¿Y esas fotos? Ya te valeeeeeee


Ayer noche me acordé de este hilo, y no sé porqué hice algo que hacía muchos meses que no hacía: me subí a la báscula y me pesé

Me quedé horrorizada al ver la aguja posándose en una cifra que jamás había alcanzado

Mientras intentaba dormir, me imaginaba que seguía engordando y engordando y que la aguja de la báscula cada día avanzaba más y más, hasta que me convertía en una obesa llena de flotadores por todas partes.

Para darles tono me puse a tomar el sol en la proa, momento en el que vino mi Juanico y me hizo un retrato a traición. Fue horrible contemplarme en aquella foto horrenda, donde no me podía reconocer.La comparé con otra de hacía tres años y me había multiplicado en dos!!!

No sé si seguía despierta o ya era un sueño, pero decidí autoestimularme para poner en marcha un plan drástico de adelgazamiento, y así me lancé mi propio discurso:

Somos lo que comemos, y llevo años comiendo fatal, donuts, palomitas, patatas fritas con mayonesa, bocatas de bacon con queso, ensaimadas rellenas de crema, bombones, puré de patatas con sobrasada, pizzas, macarrones con chorizo, bizcocho con nata, puaaajjjjjjj, me he convertido en una bola de sebo!! Tengo que eliminar como sea toda esa mierda y renovarme por dentro, tengo que ir sacando toda esa grasaza y llenarme de cosas ligeras, frescas, ricas..

Cogí la foto horrenda y la puse en la nevera, y al lado la foto de hacía unos años donde pesaba la mitad. Debajo puse esta frase "Ësta eres ahora. Así serás dentro de unos meses"

Ya había tomado la decisión, pero joooo, tenía hambre, el estómago me crujía, y empecé a pensar en él. ¿Qué es el estómago? Un recipiente que cuando no está lleno se queja, y cuanto más vacío está más se queja y más cruje. Sus paredes son elásticas, por tanto cuando lo lleno mucho se estira y se hace más grande. Cuántas veces me habré quedado llena!! Mi estómago tiene que ser enorme!!!
Menos mal que lo mismo que se estira encoge, así que cada vez que no lo llene del todo o esté vacío irá encogiendo, encogiendo, y cada vez pedirá menos.

Me di cuenta de que llevaba mucho tiempo sin pasar hambre, porque cada vez que el estómago se vaciaba un poco y se quejaba, yo lo llenaba de porquerías para que se callara. Ahora, lo que tenía que hacer es conseguir que nunca se callara del todo, porque mientras no estuviera lleno estaría encogiendo, y cuando consiguiera hacerlo pequeñito, con muy porquito ya lo podría llenar.

Por la mañana me desperté y, con la legaña puesta, ya me dirigía como todos los días al armario de los bollos. NOOOOO, eso es una mieldaaaa, tienes que llenarte de salud y de vida e irte vaciando de tanta manteca de cerdo!

Me fui a la estantería, donde recordaba que había un viejo libro de recetas para adelgazar, ilustradas con fotos atractivas que contemplé con ilusión: cogollos con un poco de ajito frito y anchoas, tiras de pollo con brotes de soja y unas hierbas toque thai, tomatito con cebolleta picada y caballa del norte, fresas con zumo de naranja y menta, gazpacho de melón con albahaca, brochetas de langostinos a la plancha, zumos naturales de frutas tropicales mmmmm

Me fui al mercado y llené el carro de productos de la huerta y frutas, qué bien olía!!! Toda aquella fuente de salud iba a acabar en mi pobre y maltratado estómago, mientras mi organismo iría eliminando toda la porquería anterior.

Llegué a bordo y me bebí un enorme zumo de frutas, pensando que acababa de empezar a limpiarme por dentro, y que dentro de unos meses sería una persona nueva. No me llené del todo, porque sabía que una pequeña sensación de apetito significaba que el estómago encogia y el plan funcionaba.

El siguiente paso fue irme a las rebajas y comprarme un pantalón de mi talla, otro de la anterior, otro de la anterior y así hasta la talla que me corresponde. Al llegar al barco los guardé en el armario con el propósito de ir tirando un pantalón de talla grande cada mes o dos meses hasta ponerme el más pequeño. Por último tiré la báscula a la basura para no obsesionarme con la aguja y los números. Lo importante es el volúmen y lo que tenemos dentro. Somos lo que comemos.

Han pasado un par de días y ya me noto más ligera, y sobre todo contenta de saber que dentro de un tiempo seré una tia buena jajajajaja. Somos lo que comemos
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MariGota





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joabp (08-07-2010)