Discusión: Os dedico un relato
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Antiguo 12-07-2010, 18:17
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Capitán pirata
 
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Predeterminado Re: Os dedico un relato

Martín, pensando en todas las cosas que ocurrieron durante el final de aquella madrugada y también en el día siguiente, siempre tuvo dificultades para ordenar cronológicamente los sucesos. Estaba seguro de que todo estaba aún dentro de la normalidad cuando él y Clara, todavía enlazados por la cintura, fueron a encontrarse de frente con Eric y Aurora, que seguían convulsivamente el ritmo de la música mientras esperaban, junto a una especie de barra, que les sirvieran una bebida. Martín notó que su acompañante intentaba dar máquina atrás y alejarse de la otra pareja, pero el rubio maniobró con rapidez para impedírselo y la aferró por el codo con decisión.

No pudo oír lo que el sonriente rubio dijo mientras alternaba su mirada entre ambos porque, en ese momento preciso, la megafonía dejó de emitir la música chill-out que había sonado hasta el momento y pasó a atronar el espacio con una especie de marcha a la que siguió un gran aplauso y la voz de Laxmi anunciando la llegada de la que dijo ser la mujer más importante de su vida: su hermana Vanesa que, por fin, había llegado a la isla procedente del otro lado del Mundo. Martín se izó sobre las puntas de los pies para intentar ver a Vanesa (una visión siempre gratificante) y para ello se desprendió momentáneamente del lazo amigable de su compañera de fiesta. Atisbó sobre la marea de cabezas hasta entrever la espectacular melena de la hermana del Diablo y un destello de su sonrisa, llena, como siempre, de un candor y una humildad que no parecía patrimonio del resto de la familia.

Cuando recuperó el nivel de las plantas de sus pies fue como si hubiese accionado un interruptor invisible y todo empezó a ocurrir.

Vio que el rubio, aún sonriente, intentaba hacerse oír hablando muy cerca del oído izquierdo de la que hasta entonces había sido Aurora. Su mano ya no la asía por el codo, sino por la cara interna del brazo, de modo que sus nudillos quedaban a pocos milímetros de su seno. Ella escuchaba sonriendo también. De pronto, la otra mujer, que contemplaba la escena con una mirada terrible, partió una botella, cuyo gollete asía firmemente, contra el borde de la barra y, pálida, con los labios apretados y los ojos repentinamente entrecerrados se dirigió hacia ellos con la evidente intención de apuñalar a uno, a otro o a ambos, rasgándoles la piel con el afilado borde de cristal. Martín, tal vez curtido en más de una refriega de taberna o quién sabe si iluminado por algún espíritu poco santo, adivinó su movimiento y un instante antes de que descargase la estocada sobre Eric, la derribó de un tremendo puñetazo que la alcanzó exactamente en la articulación de la mandíbula, justo por delante de la oreja derecha.

Clara y Eric aún estaban boquiabiertos, la gente que los rodeaba aún paralizada, cuando se oyeron unos gritos terribles procedentes del sendero de acceso...
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Gota (13-07-2010)