Pues ayer llegamos a Cartagena y doy fe de la eficacia de la gestión.
Además de la ciudad de en sí, de lo agradable y bien gestionado que está este club y de la amabilidad de todo su personal, un motivo más para no pasar de largo.
A Libra le faltó tiempo para acercarse al barco para ver como estábamos; lo dicho, un monstruo.

