Una noche, Mario Cabré tuvo un romance con derecho a roce, con mucho roce con la diosa Ava Gardner, al terminar la "faena" el torero-poeta se vistió rápidamente con el cigarrillo entre los labios, ella desde la cama (no me la puedo imaginar siquiera

) le preguntó que a donde iba, él rápidamente le dijo
"Lo mejor de todo esto...es poder contarlo"
