Re: Os dedico un relato
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Estuvo haciendo un gran esfuerzo para no ponerse a llorar. Las luces de los barcos fondeados se hicieron borrosas por momentos, y logró que sólo se derramaran unas pocas lágrimas, que secó disimulada y delicadamente, para no se enrojecieran sus ojos y la pudieran delatar.
La chica dura resistía hasta un episodio tan tenso que llegó a temer por su integridad, si no hubiera estado allí Bernard para evitarlo. Quería poder agradecérselo antes de buscar a Eric, para decidir quién de las dos desembarcaba y volvía a la península en avión. Ya sospechaba que él no querría presentar ninguna denuncia contra Aurora, dados sus sentimientos, y también la tranquilizaba para no enredar a Martin con más problemas y que saliera perjudicado. Seguro que volvería con ella en el crucero pero, estaría seguro Eric?
Eso ya no la preocupaba tanto. Clara era, en esos momentos, otra. La violencia de su compañera, había descubierto el recuerdo que asomaba unas horas antes con la presentación de Laxmi. Las imágenes se sucedían y ella se esforzaba en poderlas apagar, borrar de su mente. Convencerse de que nunca llegaron a pasar.
Te gusta, eh? Te gusta, así, sí… Y esa mirada trastornada, fría, clavándose en sus ojos, delatora de su locura.
-Te gusta?- ella se giró sobresaltada, pero reconoció en seguida a Martin (Bernard)- Perdona, no quería asustarte, decía que si te gusta, a pesar de lo que ha pasado aquí esta noche…
-Claro, me encanta este sitio y seguro que pronto lo podré olvidar –mintió en lo segundo-. Gracias Bernard. Gracias a ti no ha pasado nada grave. Esperaré un poco para estar más calmada, y que se haga día completamente, para ir a recoger mis cosas. A ver si encuentro a Eric. Ya he decidido desembarcar y terminar aquí el crucero. Te voy a pedir otro favor. ¿Conoces a alguien que se marche hoy a Ibiza o a cualquier otra cala donde pueda tomar un taxi después? Voy a llamar a una amiga para que me haga ya una reserva para el avión…-le hablaba como si pensara en voz alta y un poco forzadamente distante.
Si Clara hubiera sido sincera, se habría abrazado a Martin dándole las gracias, buscando consuelo en su hombro, permitiéndose mostrar su debilidad frente a la firmeza de su nuevo amigo. Habría llorado de miedo por lo que acababa de pasar, por lo que le pasó hace tanto tiempo, y por todas las cosas por las que no se permitía hacerlo.
-Vamos, no te precipites. No querrás acabar así?-le contestó-. Te quedan unos días verdad? Tengo amigos fondeados aquí, y tengo mi barco. Espera un poco para hacer esa reserva. Le sabía mal, pero también tenía sus dudas respecto a ella.
Pensó que tenía razón, y asintió con un tímido gesto sin atreverse a mirarle a los ojos.
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