Lo tuve hace ya unos años. Petir Prince, acero, 42 pies en papeles, más de 13 reales.
Una gozada (aunque un coñazo de lija y repinta)
Y sí, en castañas, en las literas del salón, era acojonante. No te lo podías creer.
Gracias a Dios que luego volvía "a su ser", con lo que entendí que deben tener flexibilidad los cascos, sean del material que sean.
De hecho, los de fibra, cuando los suben a varadero, si lo calzan malamente, se deforman de tal manera que ni la puerta abre y cierra facilmente.
De todos modos, joer, lo más acojonante de este hilo es el cofrade que ha dicho que "
los ferrocementos son fresquitos por el conocido efecto botijo"
Brillante ¡¡
Acojonante ¡¡
Me ha parecido la máyor genialidad que se ha escrito al respecto. ¡¡¡
Sólo con eso, ya merece "la pierna" el hilo.

Saludos