Los puertos se encuentran ubicados en la llamada
Zona Marítimo Terrestre (salvo los de aguas interiores..., aunque ya se están poniendo las pilas...), que es considerada
dominio público y por tanto no se puede vender ni alquilar, pero si se pueden ofrecer servicios públicos afectos a ese dominio y éste puede ser gestionado directamente por la administración o puede ceder su gestión a un operador privado en determinadas condiciones.
Para eso, la Administración puede escoger entre varias fórmulas de gestión, entre las que, una, es la concesión.
Si tu "compras un amarre" (en zona marítimo terrestre) lo único que has adquirido es el derecho al uso privativo de esa "superfície" del dominio público durante el período de concesión, en las condiciones del contrato de la concesión.
Cuando se acaba el período de la concesión se acaban todos tus derechos.
Lo que suele suceder es que se da un trato de acceso preferente a los antiguos concesionarios para optar a la nueva concesión, si es que ésta se renueva, pero no suelen tener ventajas económicas frente a otros posibles concesionarios, sólo de orden de acceso.
Para que la administración renueve una concesión suele exigir que se realice una reforma o renovación integral del equipamiento y/o una ampliación y mejora de servicios...
El importe de la inversión, dividido proporcionalmente entre todos los concesionarios (repartido en función de los coeficientes de superfície, por ejemplo) será el precio de tu "nuevo amarre", aunque sea el mismo que ya disfrutabas.
el "precio de un amarre" en el mercado no tiene mucha relación con eso, por cuestiones especulativas o de desconocimiento de los agentes que operan, pero lo que si es cierto es que lo que pagas sólo te da derecho a su disfrute por el número de años que queden hasta el final de la concesión. A igualdad de precio, un amarre estrá teóricamente mejor comprado cuantos más años tenga de concesión por delante (sin tener en cuenta otros factores como la zona...)
En un caso extremo: un amarre en un puerto al que sólo le queda 1 año de concesión no debería costar más que la suma de los alquileres (según mercado) de esos 12 meses. Si pagas más, estás tirando el dinero. Si pagas algo menos que la suma de los 12 alquileres (incluidos intereses para hacerlo equivalente a hoy) entonces te interesa més comprar que alquilar.
Más extremo: el precio de un amarre el día antes de finalizar la concesión es prácticamente igual a cero (a lo sumo, igual a lo que te cobrarían por amarrerte un día).
